El texto que sigue a continuación forma parte del articulo publicado en la Revista Real, por Antonio Sánchez, que edita la Asociación cultural El Pielago. Las Fotos que acompañan al texto, o bien el texto sirve como pretexto para exponer las fotos, pertenecen al archivo fotográfico de Isabel Ramos.
Después del chupinazo vino el recorrido para inaugurar las peñas, amenizados todo el camino por La Banda sin Fin. Acompañando la marcha jóvenes y menos jóvenes en una mescolanza de colores, propios de estas fiestas, por la vestimenta que lucen los integrantes de las distintas peñas.
Durante el recorrido, que duraría unas tres horas, se bailó y se sació la sed en las distintas peñas, aunque en estas ocasiones la mayoría de las veces se bebe sin tener sed.
Sobre las 3.30 estábamos de nuevo en la plaza para ver el primer espectáculo taurino: las vaquillas nocturnas que ya son tradición en nuestras fiestas. Con esto terminó la noche del chupinazo, después el que quiso se fue de peñas o bares y otros nos fuimos a dormir.
El sábado a las 12.30 de la mañana era el encierro y con bastante antelación, los entablaos se fueron llenando como viene siendo habitual. El encierro fue entretenido, los mozos del pueblo, que en esto tiene mucha sabiduría, en vez de soltar a todas las reses en manada, las sueltan poco a poco, hay más carreras y dura más tiempo que, supongo, es lo que pretenden.
Con las emociones y gritos: “cuidado que te coge”, exclamaciones de temor y los sucesivos “oles” a las faenas bien hechas, la garganta se nos quedó seca y como manda la tradición fuimos en bandada a mojarla a la Peña El Piélago, que en esto de mojar gargantas durante las fiestas sabe mucho.
Allí nos juntamos personas de toda clase y condición, socios y amigos en una amalgama de edades, dispuestos a compartir unos gratos momentos de charla, amistad y compañerismo tomando una cerveza o un refresco aderezado con algo salado.
Charlas en corro de amigos, grandes o pequeños, contando los avatares de la vida desde la última vez que se vieron, aunque esa última vez fuese ayer mismo. Lo importante es fomentar la amistad y el compañerismo en unas fechas que se prestan a ello, y en esto, las peñas en general y la Peña El Piélago en particular hacen una gran labor social.
Como siempre, pinchando sobre las fotos se ven a mayor tamaño, y por tanto con más detalle. Con esta serie de fotos terminamos las fiestas patronales del 2010.
Queremos agradecer, a los que nos han cedido sus textos y a las que nos han permitido exponer aquí sus imagenes, para poder mostrar un poquito de como son las fiestas en honor a Nuestra Patrona La Virgen de los Dolores.
Asociación Cultural Deportivo Taurina El Piélago.- El Real de San Vicente. -Toledo-
sábado, 23 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Fiestas Patronales 2010: Encierro chiqui y Caballos
El texto que sigue a continuación es parte de un articulo publicado en el número 42 de Nuestra Revista Real, titulado "Fin de semana de fiestas" cuyo autor Antonio Sánchez nos lo cede. Las fotos, igual que en el post anterior, han sido cedidas por Julia Jiménez y Teresa Diaz, Maite
Por la tarde, a la misma hora del día anterior, el tendido de nuevo estaba a hasta la bandera.
Por la tarde, a la misma hora del día anterior, el tendido de nuevo estaba a hasta la bandera.
Archivo Fotografico (A.F.) de Teresa Díaz, Maite
Esta vez se notaba más curiosidad en la gente que la tarde de anterior. No íbamos a contemplar una corrida de novillos que es lo habitual, sino algo nuevo llamado Andalucía Cabalga cuyos protagonistas iban a ser caballos, esos nobles y bellos animales.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
El espectáculo venía precedido de cierta controversia, que duraba ya todo el verano, que se había originado entre la Corporación Municipal y los jóvenes realeños o un sector de de estos jóvenes. La plaza parecía un mosaico de colores formado por las peñas: según color que hubiera en un burladero allí estaba la peña cuya camiseta tenía esa tonalidad.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
A.F. de Teresa Díaz, Maite
Todos en nuestra localidad esperábamos impacientes sin saber muy bien lo que íbamos a ver.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
Cuando los caballos salieron y empezaron a marcar el paso, con la precisión de las agujas de un reloj, marcando con regularidad las pisadas, enérgicas o calmosas, pisando los cascos traseros donde instantes antes habían pisado los delanteros, comenzaron a sonar los aplausos.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
Imposible describir con palabras las sensaciones que tiene uno al ver, la armonía y equilibrio que tan bellos animales muestran con sus jinetes.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
Marcar el paso adelante, atrás o en diagonal, según los distintos estilos de la doma; dar saltos con las patas, delanteras y traseras, estiradas o dobladas sobre su vientre, según indicación de su jinete… ¡las horas de entrenamiento que han tenido que pasar, caballo y caballero, para conseguir tal perfección en sus movimientos!
A.F. de Julia Jiménez
El bello se me erizaba y, a mí alrededor, me pareció apreciar rostros henchidos de emoción con los ojos brillantes a punto de desbordamiento, que tal vez en algún momento, como sucediera con los míos, llegaran a desbordarse.
A.F. de Julia Jimenéz
Quiero felicitar a la persona que contrató este magnífico espectáculo y a la Corporación Municipal que le apoyó. Y animarles, a esta Corporación a las que vengan detrás, sean del color que sean, para que sigan innovando y trayendo cosas nuevas, porque nos enriquecerán a todos y enriquecerán nuestras Fiestas Patronales.
A.F. de Julia Jiménez
Para terminar la faena acudimos de nuevo a la Peña El Piélago, que con las emociones y exclamaciones exclamaciones la garganta se nos quedó seca y como manda la tradición fuimos en bandada a mojarla a la Peña El Piélago, que en esto de mojar gargantas durante las fiestas sabe mucho. A.F. de Teresa Díaz, Maite
Allí nos juntamos personas de toda clase y condición, socios y amigos en una amalgama de edades, dispuestos a compartir unos gratos momentos de charla, amistad y compañerismo tomando una cerveza o un refresco aderezado con algo salado.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
Charlas en corro de amigos, grandes o pequeños, contando los avatares de la vida desde la última vez que se vieron, aunque esa última vez fuese ayer mismo.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
Lo importante es fomentar la amistad y el compañerismo en unas fechas que se prestan a ello, y en esto, las peñas en general y la Peña El Piélago en particular hacen una gran labor social.
A.F. de Teresa Díaz, Maite
A.F. de Teresa Díaz, Maite
Estas dos últimas fotos son de las carrozas del dia de Nuestra Patrona la Virgen de los Dolores.
Por cierto, no tenemos fotos de la procesión, si alguien nos la quiere ceder, se lo agredeceremos y las pondremos en esta pagina para que las puede ver todo el mundo.
Gracias a estos tres socios por su colaboración. Como siempre, pinchando sobre las fotos se ven a mayor tamaño y por lo tanto, con más detalle.
martes, 5 de octubre de 2010
Fiestas Patronales 2010: Historia de un Toro
El Texto que sigue a continuación es de Fátima Ramos. Fue publicado en la Tribuna de Talavera el pasado 8 de julio de 2010, bajo el título: "Historia de un toro en San Fermín".
Las fotos que acompañan al texto han sido cedidas por sus autoras, Teresa Díaz Rubio, Maite; Julia Jiménez e Isabel Ramos González, para esta página.
Es muy temprano y ya estoy despierto, además he dormido muy mal esta noche con los nervios de la carrera y las pesadillas. Soñaba que me caía en la curva maldita y que al levantarme me arrimaba a los cabestros y ya no era capaz de dar pie con bola.
Espero que no sea así y pueda demostrar toda mi bravura.
Con el comienzo del día, según va a amaneciendo me voy poniendo más nervioso, no entiendo muy bien qué pueden sentir de bueno los mozos cuando después de encomendarse al santo, desfilan calle Santo Domingo arriba buscando un lugar donde colocarse, para al verme llegar, salir corriendo en plan fuga de Alcatraz, mirando hacia atrás todo el rato por si vienen los polis.
La gente de Pamplona es tan maja que nos marca el camino con unas vallas para que no perdamos el tiempo buscando por dónde ir, pero hay mucha gente y nos mareamos un poco.

Como casi nos tapan el camino tenemos que abrir paso por donde podemos, yo que suelo ser de los que se vienen arriba en situaciones adversas, suelo acercarme a preguntar por donde sería más fácil llegar al final pero los mozos corren despavoridos y no me da tiempo a alcanzarlos, alguno que anda despistado me queda cerca, pero cuando alzo la cabeza para preguntarlo, le engancho con el pitón y sin querer lo lanzo por los aires, yo lo hago sin querer, no calculo bien la distancia, creo que por eso los señores que me esperan por la tarde en la plaza me tienen tanta manía y no paran de marearme con una tela rosa.
Cuando llegan las seis, nos despiertan con música y nos van sacando uno a uno, yo creo que nos devuelven a los corrales de Santo Domingo, donde estábamos por la mañana, pero no sé, porque mis compañeros han salido y no han vuelto, para mí que se han ido a la playa sin avisarme, como estamos en verano y hace tanto calor...
Como siempre, pinchando sobre las fotos se ven con más detalle.
Las fotos que acompañan al texto han sido cedidas por sus autoras, Teresa Díaz Rubio, Maite; Julia Jiménez e Isabel Ramos González, para esta página.
Archivo fotográfico (A.F.) de Teresa Díaz Rubio, Maite
A.F. de Teresa Díaz Rubio, Maite
Espero que no sea así y pueda demostrar toda mi bravura.
A.F. de Isabel Ramos González
Con el comienzo del día, según va a amaneciendo me voy poniendo más nervioso, no entiendo muy bien qué pueden sentir de bueno los mozos cuando después de encomendarse al santo, desfilan calle Santo Domingo arriba buscando un lugar donde colocarse, para al verme llegar, salir corriendo en plan fuga de Alcatraz, mirando hacia atrás todo el rato por si vienen los polis.
A.F. de Isabel Ramos González
Mis compañeros y yo al oír el cohete, salimos pitando en busca de un lugar más seguro, a ver si va a estallar algo en los corrales, por eso vamos tan deprisa, para que cuando llegue la explosión, nos pille lo más lejos posible.
A.F. de Isabel Ramos González
La gente de Pamplona es tan maja que nos marca el camino con unas vallas para que no perdamos el tiempo buscando por dónde ir, pero hay mucha gente y nos mareamos un poco.
A.F. de Isabel Ramos González
Como casi nos tapan el camino tenemos que abrir paso por donde podemos, yo que suelo ser de los que se vienen arriba en situaciones adversas, suelo acercarme a preguntar por donde sería más fácil llegar al final pero los mozos corren despavoridos y no me da tiempo a alcanzarlos, alguno que anda despistado me queda cerca, pero cuando alzo la cabeza para preguntarlo, le engancho con el pitón y sin querer lo lanzo por los aires, yo lo hago sin querer, no calculo bien la distancia, creo que por eso los señores que me esperan por la tarde en la plaza me tienen tanta manía y no paran de marearme con una tela rosa.
A.F. de Isabel Ramos González
Durante la carrera hasta que llegamos al lugar seguro que nos marcan las vallas, mis compañeros y yo solemos despistarnos, aunque no sucede siempre, algunas veces solemos ir muy juntitos comentando y criticando a los mozos que van por delante de nosotros, que si este está gordo y no puede correr, que si este va demasiado deprisa, que si este otro corre un poco amanerado... y así se nos va haciendo el camino más ameno.
A.F. de Teresa Díaz Rubio, Maite
La verdad, que en tan poco tiempo, no nos fijamos en muchos detalles, y además si nos paramos un poco a descansar unos señores que vienen detrás de nosotros con unas varas empiezan a golpearnos con ellas para que no nos paremos, mi compañero dice que lo hacen por nuestro bien, para que lleguemos lo antes posible a la plaza esa tan cómoda en la que nos tratarán como verdaderos reyes, pero a mí su explicación no me convence.
A.F. de Teresa Díaz Rubio, Maite
El recorrido no es muy largo, y como nos lo van marcando con las vallas, la verdad es que no necesitamos un mapa para orientarnos, la única pega es que la gente que nos acompaña es mucha y va muy apelotonada, y así es imposible correr sin chocarte con nadie. Además hay un tramo que como vayas muy deprisa y te pases de frenada te estrellas en toda la curva y ya puedes hacer por protegerte, que todo el que venga detrás de ti, hará lo mismo, estrellarse. Pero todos se levantan muy deprisa y se alejan de mí, como si yo fuera un ogro y yo lo único que quiero es levantarme y poder seguir corriendo con ellos, pero parece que no los caigo nada bien.
A.F. Teresa Díaz Rubio, Maite
Sigo corriendo y entro en un callejón muy estrecho que da a la plaza, donde por fin estaremos seguros de caídas, varazos y cohetes.
A.F. Teresa Díaz Rubio, Maite
A mí me gusta mucho llegar el primero, porque en el sitio donde nos esperan hay mucha gente, y así puedo saludar a todo el mundo y soy el protagonista, pero solo por unos instantes, luego llegan mis cinco compañeros y se acabó, nos cogen a todos y nos meten en habitaciones individuales, donde tenemos gran amplitud para descansar hasta las seis de la tarde.
A.F. de Julia Jiménez
La verdad es que allí estamos muy seguros y tranquilos, y además nos cuidan para que no nos pase nada.
A.F. de Julia Jiménez
Cuando llegan las seis, nos despiertan con música y nos van sacando uno a uno, yo creo que nos devuelven a los corrales de Santo Domingo, donde estábamos por la mañana, pero no sé, porque mis compañeros han salido y no han vuelto, para mí que se han ido a la playa sin avisarme, como estamos en verano y hace tanto calor...
Gracias a estas amables colaboradoras, Fátima, Maite, Julia e Isabel, por prestarnos vuestro trabajo, por socias como vosotras podemos actualizar la pagina de la asociación más a menudo.
A.F. de Julia Jiménez
Como siempre, pinchando sobre las fotos se ven con más detalle.
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